La prevención y el apoyo mutuo son claves para reducir el impacto del cáncer de mama
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común entre las mujeres en España y su incidencia ha registrado un incremento en las últimas décadas. Sin embargo, gracias a los avances en la detección temprana y los tratamientos, la tasa de supervivencia también ha mejorado significativamente.
Desde nuestro blog, hacemos un repaso de los últimos datos y tendencias en torno al cáncer de mama, desde su incidencia hasta los factores de riesgo y su prevención.

1. Tasa de incidencia del cáncer de mama
Se estima que, en España, alrededor de 34.000 nuevos casos de cáncer de mama son diagnosticados cada año, lo que lo convierte en el cáncer más frecuente entre las mujeres.
La tasa de incidencia es de aproximadamente 132 casos por cada 100.000 mujeres al año. Así, se observa un incremento de la incidencia debido, en parte, a la mayor detección mediante programas de cribado y al aumento en la esperanza de vida.
En los últimos años, el aumento en la incidencia también se ha producido en mujeres más jóvenes, aunque ha sido en menor proporción que en las mayores.
2. Factores de riesgo asociados al cáncer
La edad es un factor determinante: el riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta significativamente a partir de los 50 años, y la mayoría de los casos se diagnostican en mujeres de entre 50 y 69 años.
Otros factores de riesgo serían:
- Antecedente familiar de cáncer de mama
- Menopausia tardía
- Inicio temprano de la menstruación
- Estilos de vida sedentarios o relacionados con la obesidad y el consumo de alcohol
3. Supervivencia del cáncer
A pesar del aumento en la incidencia, las tasas de mortalidad han disminuido en las últimas décadas.
La supervivencia a 5 años para las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama es cercana al 85-90% en España. Se trata de un porcentaje alto en comparación con otros países, y se debe en gran medida a la efectividad de los programas de detección temprana y a las mejoras en los tratamientos.
4. Programas de Cribado y Prevención del cáncer
En España, las mujeres de entre 50 y 69 años son invitadas a realizarse una mamografía cada 2 años, a través de programas de cribado organizados por las comunidades autónomas. Estos programas han sido fundamentales para reducir la mortalidad y mejorar el pronóstico del cáncer de mama en el país.

Sin embargo, debido al incremento de la incidencia de cáncer de mama en mujeres más jóvenes, es aconsejable comenzar el programa de cribado en edades más tempranas, sobre los 40 años, y hacerlo de forma anual, al igual que el examen ginecológico. Además, si tienes antecedentes familiares debes comenzar los estudios unos 10 años antes del familiar más joven con cáncer de mama.
Habla con tu médico para personalizar un plan de detección temprana según tus antecedentes y factores de riesgo. Pregúntale si es recomendable hacerte un análisis genético, especialmente si hay casos de cáncer de mama o de ovario en tu familia
5. Mantén un Estilo de Vida Saludable
Algunos factores de riesgo como la genética no se pueden cambiar, pero hay otros que sí, son los denominados factores de riesgo evitables. Hay que hacer lo posible por incorporar buenos hábitos en nuestro estilo de vida. Entre ellos:
- Una alimentación balanceada, actividad física y reducción del estrés: son fundamentales no solo para prevenir el cáncer de mama, sino para mantener una salud integral
- Evitar el tabaco y reducir el consumo de alimentos procesados o con alto contenido de grasas saturadas
- Evitar el consumo excesivo de alcohol
- La salud mental es igual de importante que la física. Hablar con profesionales o consejeros, y rodearte de un sistema de apoyo sólido, es esencial si te enfrentas a un diagnóstico o si alguien cercano a ti lo está haciendo
6. La importancia del deporte en la prevención, tratamiento y recuperación del cáncer
El deporte y la actividad física tienen un impacto significativo en la prevención, el tratamiento y la recuperación del cáncer de mama. Los estudios han demostrado que el ejercicio regular no solo reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama, sino que también mejora la calidad de vida de quienes han sido diagnosticadas.
A continuación, explicamos cómo influye el deporte en las diferentes etapas de la enfermedad:
Prevención del Cáncer de Mama
- Reducción del Riesgo: La actividad física regular puede reducir el riesgo de cáncer de mama en un 20-30%. Esto se debe a que el ejercicio ayuda a mantener un peso corporal saludable, regular los niveles hormonales (especialmente estrógeno y progesterona) y mejorar el sistema inmunológico.
- Control del Peso: La obesidad y el sobrepeso están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama, especialmente después de la menopausia. El ejercicio regular ayuda a controlar el peso corporal, lo cual es clave para reducir el riesgo.
- Regulación Hormonal: La actividad física ayuda a mantener niveles saludables de insulina y otras hormonas que, en exceso, pueden influir en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.
Durante el Tratamiento
- Mejora de la Resistencia Física: El ejercicio moderado, como caminar, yoga o natación, puede ayudar a las pacientes a mantener su fuerza y resistencia durante el tratamiento, lo que puede contribuir a mejorar la tolerancia a la quimioterapia o radioterapia.
- Reducción de Efectos Secundarios: El deporte ayuda a aliviar algunos efectos secundarios comunes del tratamiento, como la fatiga, la pérdida de masa muscular y los problemas de movilidad.
- Salud Mental y Bienestar: La actividad física puede tener un efecto positivo en la salud mental, reduciendo la ansiedad, la depresión y el estrés, que son comunes durante el tratamiento del cáncer. Además, puede aumentar la sensación de bienestar y proporcionar un sentido de control y empoderamiento.
Después del Tratamiento (Recuperación y Supervivencia)
- Mejora de la Calidad de Vida: Las mujeres que realizan actividad física después del tratamiento reportan una mejor calidad de vida, ya que el ejercicio ayuda a mejorar la función física, la energía y el estado de ánimo.
- Reducción del Riesgo de Recurrencia: Mantenerse activa puede reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama. Algunos estudios sugieren que las pacientes que se ejercitan al menos 150 minutos a la semana tienen menos probabilidades de que el cáncer regrese en comparación con aquellas que llevan un estilo de vida sedentario.
- Mantenimiento de la Masa Ósea y Muscular: El ejercicio, especialmente el que implica resistencia o levantamiento de pesas, ayuda a mantener la masa ósea y muscular, lo cual es crucial, ya que algunos tratamientos pueden debilitar los huesos.
Conclusión
El deporte y la actividad física tienen un papel fundamental en la prevención y el manejo del cáncer de mama. Incorporar el ejercicio como parte del estilo de vida puede no solo reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad, sino también mejorar la calidad de vida y las probabilidades de recuperación para quienes ya han sido diagnosticadas.
En Oncoavanze ofrecemos la posibilidad de hacer deporte de forma guiada por personal especializado en pacientes con carcinoma de mama durante el tratamiento y en la recuperación posterior.
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